En esta sección encontrará información importante sobre la cirugía de tercer molar, algunos datos y recomendaciones para tener en cuenta antes y después de la cirugía.

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¿Qué son?

¿Qué son los terceros molares?

Los terceros molares, denominados también muelas del juicio o cordales, son llamadas así  porque usualmente aparecen en la segunda década de vida, entre los 18 y 24 años de edad.

Los terceros molares son los últimos dientes que aparecen en el desarrollo y ocupan el último lugar en la boca, tanto arriba como abajo.

La cripta que desarrollará posteriormente el tercer molar, aparece  entre los 5 y 14 años,  de tal forma que luego de esta edad si no hay evidencia de la misma, el paciente tendrá ausencia congénita es decir, no desarrollará sus terceros molares.

Con la evolución del hombre han llegado varios cambios, entre ellos la reducción del tamaño de los maxilares (huesos que contienen los dientes) estos maxilares ya no son lo suficientemente grandes para acomodar el tercer molar, por lo tanto, causa más problemas que cualquier otro diente en la boca, de hecho en 9 de cada 10 personas el tercer molar permanece retenido (debajo de la encía), debido al reducido espacio de la boca, aunque también puede erupcionar y ocupar una posición normal dentro de ella, cumpliendo funciones de masticación.

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Molar retenido

Cuando la erupción de un tercer molar es bloqueada por la presencia de hueso o encía, se llama tercer molar retenido y se presenta como consecuencia de su mal posición  dentro del hueso o la falta de espacio para la erupción.

La retención puede ser parcial o total. La primera se caracteriza por la aparición de una pequeña porción de la corona en los tejidos blandos y el hueso, por lo tanto está parcialmente cubierto por la encía sin cumplir su función en la masticación de los alimentos.

Los molares totalmente retenidos son aquellos que están completamente cubiertos por tejidos blandos o tejidos blandos y hueso, por lo general no aparecen en la boca.

Las complicaciones asociadas al tercer molar, pueden ser muy severas. Con la edad se incrementa el riesgo de que los síntomas mencionados aparezcan, por esta razón, el odontólogo puede recomendar la cirugía  del tercer molar aún si éstos no presentan problemas obvios.


¿Por qué los terceros molares deben ser eliminados?

El tratamiento de los terceros molares retenidos (dientes dentro del hueso o de la encía) involucra su remoción, utilizando técnicas quirúrgicas apropiadas para cada caso.

Si se sabe que el diente tendrá una erupción normal, entonces será observado por su odontólogo durante sus visitas regulares al consultorio, asegurándole un mantenimiento adecuado y un desarrollo normal.

Los motivos por los cuales los terceros molares deben ser extraídos son porque  causan daño a los dientes adyacentes, infección, trauma, y para facilitar el tratamiento ortodóntico o la correcta acomodación de los dientes en los maxilares.

Al evaluar radiográficamente a una edad temprana, 15 o 16 años, que su erupción no es probable debido a la falta de espacio o a la mal ubicación del germen, resulta de mejor pronóstico para el paciente el remover tempranamente los terceros molares, puesto que, no es necesario eliminar demasiado hueso, no se han formado completamente las raíces, hay menos hemorragia y la cicatrización de tejidos duros y blandos se establece rápidamente.

La remoción de un tercer molar retenido facilita el tratamiento de ortodoncia sobre todo si se requiere espacio para alinear los demás dientes.

Los dientes retenidos parcialmente pueden atrapar alimentos, placa dental y desarrollar caries en el diente adyacente;  también pueden contribuir a eliminar el hueso de soporte del segundo molar, incluso dañar las raíces del mismo.

El dolor, la inflamación y traumatismo de los tejidos blandos que rodean el tercer molar, son condiciones más frecuentemente asociadas al proceso de erupción de este diente y el motivo por el cual el paciente consulta a su odontólogo.

En menor porcentaje el tercer molar retenido puede estar asociado a la formación de quistes y tumores odontogénicos, que pueden ser descubiertos al examen radiográfico de rutina o por manifestación de síntomas como hinchazón,  dolor,  mal sabor o mal olor en la boca.

 

Antes de la cirugía

Evaluación clínica y radiográfica del tercer molar

El profesional hará la evaluación clínica de la zona del tercer molar que se complementará con un examen radiográfico (Radiografía Panorámica), la cual le permitirá identificar la posición del diente, posibilidades de erupción, tamaño y curvatura de las raíces y establecer el grado de dificultad y posibles complicaciones inherentes al  acto quirúrgico

Al mismo tiempo es necesario indagar por sus antecedentes médicos personales para verificar su actual estado de salud, en este sentido se dirigirá la atención en particular a: alergias, ingesta de medicamentos, problemas de salud como son presión alta o baja, enfermedades cardiacas, diabetes, procedimientos quirúrgicos que se le han realizado, fiebre reumática, hemorragias, embarazo, y otros que podrían afectar la cirugía  y/o la administración de la anestesia.  Por esto es importante que Usted de una completa información, para que el cirujano tenga una visión exacta de sus prioridades de salud y así proceder con seguridad a realizar su cirugía.


Preparación para su cirugía

  • Ropa: Use ropa holgada y confortable.
  • Transporte: Solicite que alguien  lo acompañe a  su  cita el día de la cirugía para que lo regrese a su casa ya que Usted  podría sentirse somnoliento por la anestesia.  
  • Medicamentos: Limítese a la formula  prescrita por el Cirujano Oral antes o después de la cirugía, ya que en algunos casos por ejemplo, los antibióticos se usan para prevenir cualquier infección que pueda complicar la  cirugía y/o  la cicatrización.  
  • Qué esperar de la anestesia durante la cirugía
    Su cirujano le explicara detalladamente el tipo de anestesia que es más apropiada para sus necesidades; la mayoría de los procedimientos se puede hacer con anestesia local, la cual produce pérdida total a la sensibilidad al dolor, temperatura y tacto, pero usted seguirá sintiendo una sensación de presión, especialmente cuando la fuerza ejercida por el operador sea intensa, por lo que debe diferenciar entre dolor puro y sensación de presión.
    El hecho de que la operación se realice con anestesia general depende de varios factores que Usted y el Cirujano discutirán.

 

Procedimiento

¿Cómo es el procedimiento quirúrgico?

El método usado para remover sus terceros molares dependerá de varios factores: posición del diente, longitud y curvatura de las raíces y hueso que lo rodea.

Si el diente a erupcionado totalmente es posible removerlo más fácil de su lugar utilizando pinzas y otros instrumentos apropiados para esto.

Si el diente está retenido o la encía lo está cubriendo, una incisión se hará para desplazar la encía y dejar expuesto el diente.

Del mismo modo si el hueso está cubriendo el diente, el cirujano removerá suficiente hueso para permitir la extracción.

El tercer molar puede ser removido completo, pero en algunos casos podría necesitar ser dividido y cada parte extraída individualmente.

Luego de la extracción (exodoncia) se afrontan los tejidos por medio de suturas que ayudarán a la cicatrización y que serán removidos en su cita de control.

Este proceso quirúrgico puede ser ejecutado en el consultorio dental, aunque en ciertos casos debe realizare en un quirófano.  La cirugía puede tomar cerca de 15 a 20 minutos por diente o extenderse  dependiendo del caso.

El odontólogo le dará instrucciones específicas a seguir después de que la cirugía es realizada.

 

Después de la cirugía

¿Qué esperar después de la cirugía?

Puede esperarse un sangrado que durará poco tiempo, hasta que se forme un coágulo de sangre en el sitio de la extracción. No debe alarmarse si un leve sangrado se prolonga durante algunas horas después de la cirugía, ya que esto es normal y hace parte de la recuperación; No escupa ni realice presión con el enjuague bucal porque desplaza el coagulo y el sangrado se hace mayor. Si teniendo en cuenta estas recomendaciones el sangrado es excesivo luego de la intervención o pasadas varias horas, debe acudir a control para recibir la valoración adecuada.

Unas compresas de hielo aplicadas en la cara luego del procedimiento, pueden ayudar a reducir la inflamación, aunque es normal que durante el proceso de recuperación se produzca una leve hinchazón que puede aumentar en las primeras 48 a 72 horas y entonces empezar a disminuir.

La piel también puede verse afectada por un cambio de color que va desde violáceo hasta un amarillo claro que desaparece en pocos días.

Puede también aparecer dolor severo en las primeras 4 a 6 horas después de la cirugía, por lo cual se le prescribe un medicamento apropiado que controle dicho dolor. Si este persiste 2 o 3 días posteriores al procedimiento, comuníquese con su cirujano, puesto que esto no es normal si ha seguido las instrucciones con juicio.

Mientras su boca sana luego de la extracción, su mandíbula puede estar adolorida y no podrá abrirla, ni realizar los movimientos como lo hacía usualmente.

Después de 48 horas, la aplicación de calor húmedo en forma de compresas, puede ser útil para su recuperación, también la realización de ejercicios suaves de cierre y apertura de la boca pueden ayudar a restaurar el movimiento y la función normal.

Es importante tener en cuenta que el coágulo de sangre formado en el sitio de la extracción, es un elemento clave para la cicatrización, por lo tanto debe tener cuidado de no removerlo al comer, por esto en los siguientes días a la cirugía deben consumirse alimentos blandos y bebidas fluidas evitando alimentos duros y pegajosos.

No enjuague su boca vigorosamente hasta que la coagulación esté completa (posterior a las 48 horas), el uso de enjuagues suaves con agua mezclada con un enjuague comercial es recomendado para ayudar a sanar.

Debe cepillar su boca normalmente evitando tocar el sitio de la extracción, recuerde que el fumar causa alteraciones en el proceso de reparación tisular.

Después de la intervención quirúrgica el paciente debe esperar un tiempo  y recuperarse antes de ir a su casa, sus actividades deben minimizarse durante un tiempo establecido, claro está, dependiendo del grado de retención y del número de dientes que fueron removidos. 

Recomendaciones

El procedimiento quirúrgico que le fue realizado es de tipo AMBULATORIO lo cual implica cuidados adicionales en su hogar fáciles de llevar a cabo y que contribuirán notablemente a su pronta recuperación.  Por favor tenga en cuenta las siguientes RECOMENDACIONES a seguir:

Durante las próximas 48 horas:

  • Aplicar hielo PERMANENTE en la zona quirúrgica.
  • Dieta líquida y/o blanda FRÍA: jugos, helados, gelatinas, etc. No utilice pitillos.
  • No realizar enjuagues, no fumar, no escupir, no practicar ejercicio físico fuerte, ni consumir bebidas alcohólicas; de esta forma su proceso de cicatrización se realizara normalmente.
  • Mantener buena higiene bucal.
  • Seguir las indicaciones en forma correcta, del fármaco prescrito.
  • Acostarse con la cabeza elevada a 30 grados (2 almohadas).
  • Si se le dejo un apósito de gasa ejerciendo presión en el área quirúrgica, sosténgalo durante 5 a 10 minutos y después retírelo.

Es normal:  

  • Inflamación moderada.
  • Sangrado escaso.
  • Limitación de apertura bucal.
  • Molestia de leve a moderada en la zona quirúrgica.

A partir del tercer día (72 horas):

  • Dieta normal.
  • Aplicación de calor húmedo local.
  • Enjuagues con agua tibia (puede agregar enjuague comercial)
  • Masaje suave en la zona quirúrgica.
  • Realizar ejercicios para aumentar apertura bucal (si esta disminuye posterior a la cirugía) 

Recuerde asistir a la cita de control (5 a 7 días posterior a la cirugía).

 

Riesgos

¿Cuáles son los riesgos y complicaciones?

Usted debe comentar y aclarar sus dudas con el cirujano respecto a los  beneficios, riesgos y complicaciones antes de permitir o consentir la cirugía.

Son complicaciones potenciales: 

Infección: Teniendo como base que la cavidad oral es una de las zonas del cuerpo que mayor variedad de flora microbiana presenta, se encuentra que  algunas veces los tejidos blandos o hueso adyacente al área quirúrgica son invadidos propiciando la aparición de procesos infecciosos los cuales se acompañan de cualquiera de estos síntomas los cuales deben ser reportados a su cirujano inmediatamente: Fiebre, hinchazón anormal, dolor severo, prolongación del mal sabor y formación de pus.

Alveolitis: Se explica como la alteración que puede desarrollarse en el alveolo vacío que deja el diente al ser extraído, cuando el coagulo sanguíneo es desalojado o no se forma luego de la cirugía. Si el coágulo de sangre no es formado por alguna razón, por ejemplo en fumadores, por ingesta de anticonceptivos orales, infecciones previas a la cirugía en esta zona o por acumulación de alimentos, el alveolo queda seco por un periodo de tiempo y su curación es más lenta que la usual; esta condición es bastante dolorosa. 

Anestesia prolongada o entumecimiento: Cuando los nervios se encuentran muy cerca de las raíces de los terceros molares, puede producirse un daño prolongado al ser extraído el diente, lo cual significa una pérdida de la sensación, parcial o total, en el área inervada por el nervio afectado.  Este entumecimiento o sensación de hormigueo puede comprometer el labio, la lengua, las mejillas, el mentón, la encía y los dientes; usualmente es temporal, pero en algunos casos puede permanecer.

Existen otras complicaciones menos frecuentes que pueden presentarse dependiendo de las características de cada paciente, que serán advertidas por su odontólogo antes de realizar el procedimiento, tales como: Fractura mandibular, problemas de ATM, fractura de la raíz del diente, sinusitis, fractura coronal o radicular de dientes adyacentes, etc.

 
 

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