La caries puede definirse como la destrucción progresiva de la estructura dental. Comienza atacando la superficie de las piezas dentales o sea en el esmalte y se propaga en profundidad hasta alcanzar la pulpa. 

Desgraciadamente, es una enfermedad con muy pocos síntomas evidentes. El diente cariado al inicio no duele, no molesta en absoluto, hasta que la destrucción afecta a capas más profundas en contacto directo con la pulpa. Como síntoma evidente están las sensaciones desagradables al consumir alimentos muy dulces, muy fríos o calientes, a lo que la gente llama comúnmente “se me destempló un diente”. 

Clasificación de las caries 

Llamamos caries de primer grado a la que afecta únicamente al esmalte dentario. Por lo general no duele y se puede detectar con seguridad por medio de las radiografías dentales. En este momento es cuando un buen tratamiento puede asegurar mejores resultados, ya que es poca la cantidad de tejido dental destruido, lo que permite que se restaure mejor.

La caries de segundo grado afecta el esmalte y a la dentina. Puede reconocerse a simple vista por cambios en la transparencia y el color del diente. Algunas veces el aspecto exterior del diente es aparentemente íntegro, lo que desconcierta al paciente que, creyendo tener la boca en buen estado, se entera, después de la correcta exploración odontológica, que tiene uno o más dientes cariados. 

La caries de segundo grado duele ocasionalmente con el frío, pero las molestias no son exageradas y generalmente soportables, lo cual es un inconveniente, puesto que se buscan los servicios profesionales demasiado tarde. 

En esta fase el tratamiento es aún efectivo, pero la pérdida de mayor masa de tejido obliga al odontólogo a veces a tener que ejecutar un trabajo más complejo. 

La caries de tercer grado es la que afecta a la pulpa dentaria. El proceso ha ido avanzando en profundidad hasta llegar a la pulpa. En este momento ya es muy dolorosa, el dolor es constante y permanente, obligando al paciente a buscar la atención inmediata si no desea enfrentarse a problemas más graves.

La mayoría de las veces, cuando esto ocurre, el dentista, si quiere mantener la pieza, debe extirpar el nervio y reconstruir luego la corona del diente, y cuando ya no es posible, debe proceder a la exodoncia.

  • Contáctenos

    1. (requerido)
    2. (Ingresa un correo electrónico válido)
    3. (requerido)
     

    cforms contact form by delicious:days

  • Síguenos en…

  • Traducir